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La Roja, segunda parte

La toronja se encuentra ahora en una pequeña caja de madera junto con otras, amontonadas una encima de la otra, totalmente incomoda, ella que estaba acostumbrada a estar sola. No sabe que está pasando, desde que fue arrancada del árbol todo ha sido muy confuso. Por entre las tablas de la caja puede divisar otras  llenas de toronjas, no sabe donde está, solo sabe que ha estado moviéndose y que la angustia se apodera  de ella. De un momento a otro la caja se voltea y ella junto con las otras van a dar directo a un gran cajón donde se encuentran más toronjas, casualmente a quedado en el lugar más visible por encima de todas. No conoce nada de lo que está viendo, por un momento creyó que veía varios soles, pero eran lámparas colgando del techo, no por eso ocultaban que era la toronja más grande y roja del montón, visible ante todas las personas , no pasó mucho tiempo hasta que llegó una de ellas, la agarró y la metió en una bolsa junto con otras dos. Ahora nuevamente solo sentía que se movía. Como extrañaba la tranquilidad de su árbol, el mecerse con el viento y recibir las caricias del sol. Aun no se imaginaba las cosas terribles que estaba por ver.

¿Qué es esta luz?

¿Qué es esta luz?, ¡ah, es el computador!. ¿Qué hago aquí en la silla?. Me duele mucho la cabeza. ¿Qué no estaba yo en mi cama?, lo último que recuerdo es haber colocado mi cabeza en la almohada. Tengo mucho sueño, mis ojos se están cerrando.

¿Qué es esta luz?, ¡ah, es el televisor!. ¿Qué no estaba yo en la silla frente al computador?. Ya no me duele la cabeza. ¿Dónde está la almohada?. Mejor voy a ver si el computador está prendido. ¿Qué?… ¿Por qué está la almohada en la silla?, ¡no, otra vez no!, se me cierran los ojos, caeré dormido.

¿Qué es esta luz?, ¡ah!, es la almohada. ¿Qué?…¿La almohada?.

Otro Gato

Ya han pasado tres meses desde la última carta que te escribí, aun no sé si la has recibido o no logró pasar la barrera, si la recibiste sabrás que había recogido otro gatico, en el callejón que está al lado de la torre de dormitorios donde me alojo, aun no sé cómo logran llegar hasta este lugar estos animales, pero creo ahora tener algún indicio.  Aunque me esmeré mucho en darle todos los cuidados no pude evitar que muriera, si, Trapo también murió, hace 6 días, ¡demonios! En 4 años ya van 10 gatos que me abandonan, ya ni siquiera lloro, aunque no sé porque me parece raro, ningún animal puede sobrevivir dentro de la barrera, las personas que estamos aquí siquiera podemos decir que estamos vivos, en fin, al otro día de su muerte lo enrollé en la bolsa de desperdicios, bajé muy temprano en la mañana hasta el sótano de la torre, lo metí al incinerador y allí juré que no volvería a recoger a otro gato, que este había sido el último. Pasadas las 7 de la mañana me dispuse a salir al centro de energía a trabajar, cada día es peor y más agotador, la demanda  de la ciudad central ha aumentado día por día, ya sabes que tenemos que dar el mayor esfuerzo, no quiero acabar en un incinerador, aun tengo la esperanza de salir de este lugar, de estar a tu lado, fuera de la barrera, no importa que la ciudad externa este sumida en los horrores de la pobreza, sabes que de allí es más fácil huir al campo, aun no entiendo porque hay tanta gente viviendo allí, será que como tu están esperando  algún ser querido?. Yo habría preferido que salieras de esa ciudad, que huyeras al campo, pero has decidido quedarte, ya sé que te lo he repetido demasiadas veces y que diga lo que diga es completamente inútil, pero admito que me da fuerzas el saber que estas esperándome.

Como te venía contando, ese día al salir del trabajo y caminando hacia la torre escuché un maullido dentro de un contenedor de basura, yo me hice el desentendido, seguí caminando, al segundo maullido no me pude contener, me dirigí directamente al contenedor, mire hacia todos los lados para constatar que nadie estuviera viendo, lo abrí, indudablemente era un gato, ya sabrás lo que sigue, te lo he contado ya diez veces, ¡sí!, era exactamente igual a trapo, a cascara, a mimbre, a limón, a esponja, a hojalata, a avena, a levadura, a carne, a tomy, ya se que no son muy bonitos los nombres ni muy originales, lo único que hago es mirar el objeto que más me llame la atención en el momento. Cómo sabrás había jurado que no recogería ni uno más, pero ¿Por qué siempre se me presentan a mi?, no conozco a nadie más que se haya encontrado un gato en este lugar, yo ni siquiera se lo he comentado a nadie, creerían que estoy loco, yo no puedo darme ese lujo en este lugar, loco es igual a incinerador. No me he podido contener, el pobre está muy flaco, aún más que yo, lo he cogido y lo he envuelto en mi abrigo, se ha quedado muy quieto, lo he traído a casa. Ya se que estarás pensando, yo no se te explicar, este lugar no tiene nada de vida, ni siquiera mis compañeros, no creo que podamos considerarnos como vivos, pero estos animales tienen ese destello en los ojos, que recuerda que es estar vivo. Por lo pronto te digo que estoy cuidando a este gato se está recuperando más rápido que los demás, me sorprende, ¿sabes? Este gato traía algo colgado en su cuello, te sorprendería saber que es.

P.d. En el campo, amor, en el campo.

El Túnel

Desde que entró al túnel  había sentido una extraña confusión, se había alterado, su corazón palpitaba, sentía su cuerpo como si estuviera hecho de acero puro, y lo más extraño es que parecía que su memoria hubiera desaparecido, solo llegaban a sus recuerdos la pequeña aldea donde niña había vivido y donde se habían quedado los sueños, los días verdes, azules, rojos, y a donde probablemente se dirigía ahora. Hace tanto tiempo que no la veía, que tal vez lo que recordaba solo era una creación suya, pero en ese momento era lo único que podía hacer, ¡maldita sea!, se decía así misma, ¿cuándo saldré de este túnel?, ¿por qué es tan largo?. Cuando era niña la única ruta para ir a la ciudad era llegar desde la aldea a la vieja carretera que rodeaba toda la montaña, esta travesía llevaba 4 o 5 días, por eso habían construido el túnel. Lo único que podía hacer era seguir recorriéndolo, la ansiedad por ver la aldea había crecido tanto como la de salir de allí. Después de un tiempo (mucho, poco, toda la eternidad) divisó la salida, como un pequeño punto que en cuestión de segundos creció como una explosión de luz y por fin se encontró fuera del túnel, sintió como volvía a ser ella, como sus recuerdos se hacían más claros con la luz, también recordó la razón por la que se había marchado, su aldea había sido destruida y sus seres queridos habían muerto en ese lugar, era muy claro ahora, su vida se encontraba al otro lado del túnel, ¿o tal vez ya se encontraba en ese lado?, no lo recordaba aun.

Tres Platos a Medias

-Guau guau.

-¡Argos silencio!.

-Guau guau.

-¡Silencio!.

Al mismo tiempo entran a la habitación en donde me encuentro Jota y Sombra, meneando la cola, dando vueltas, como lo hacen cada vez que están ansiosos y necesitan satisfacer alguna necesidad, Jota se para y  con sus garritas me jala mi mano,-¡Que será lo que quieren!- , me paro y observo el reloj de la pared y miro las manecillas, son las 7:20 pm, ah, tienen hambre. Me dispongo entonces a ir a la cocina, específicamente al lugar donde están los tres platos de plástico, pequeños y de colores; busco el vaso con el que les sirvo la comida, solo ése me sirve porque tiene medidas de a media taza, hasta completar 3, aunque ya se que tengo que llenarlo todo, porque cada uno se come una taza de comida. Meto el vaso en la bolsa de cuido, ¡No puede ser! El vaso tocó el fondo de la bolsa, observo dentro, está casi vacía, miro bien, y calculo que casi no queda cuido, a lo sumo un vaso. Tengo que comprar más cuido, pero a esa hora ya no hay donde, lo tengo que hacer al otro día, pero recuerdo que salgo muy temprano de casa y a esa hora tampoco hay tiendas abiertas donde pueda comprar el cuido, solo queda comprarlo en la tarde. ¿pero qué hago entonces? Les tengo que dar de comer ya porque tienen hambre, así que decido darles a cada uno de a media tasa, para solo gastarme una y media, guardar la otra mitad y dárselas antes de salir de casa, sirvo en los tres platos, los coloco en el piso, no esperan ni un segundo y ya se están devorando la comida, y por supuesto se la acaban más rápido que de costumbre, me miran, como diciendo ¿eso fue todo?, no tengo más de otra, saco de otra bolsa unas galleticas para perro en forma de corazón, que no huelen bien, pero a ellos les encanta, las uso de premio o de bocados para consentirlos, les doy varias para que queden satisfechos. Ya están tranquilos, puedo seguir en lo que estaba antes de que me interrumpieran, para luego irme a dormir, que tengo que madrugar.

Música sonando, la reconozco aunque aun estoy entre despierto y dormido, es un tema que me gusta mucho, pero en el momento se me olvida el nombre, pero no la agrupación, Antimatter, para este momento ya estoy más consiente, también se de donde proviene, del celular, es la alarma que coloqué para que me despertara, aunque el día anterior la programé a las 5:45 am, aun así miro que hora es, busco el botón para silenciarlo y que no despierte a nadie más. Me quedo haciendo pereza por unos 10 minutos, vuelvo y miro el celular para ver que hora es, decido levantarme, aun está algo oscuro así que busco el suiche y enciendo el bombillo del cuarto, me dirijo a la puerta, la abro, me recibe el viento fresco de la mañana, porque la entrada al patio de la casa está justo al lado. Muy poco duró la tranquilidad, ya hay una docena de patas dando vueltas a mi alrededor, saltando, ladrando, me están saludando, así que cojo uno por uno y los cargo para contestar el saludo. Ya estoy sintiendo hambre, así que voy a la cocina, abro la nevera, saco el jamón, la mantequilla, la leche y el queso, destapo la parvera, saco la bolsa del pan tajado, me preparo un emparedado, dirigiéndome hacia el comedor me dispongo a desayunar; en ningún momento he escapado a la mirada atenta de seis ojos que ya empiezan a anunciar que también tienen hambre. Una vez que termino voy de nuevo a la cocina, y sirvo la comida de los perros, como ya era de esperarse a cada uno le tocó de a media taza, de nuevo a reforzar con galletas, bueno, a ellos no les molesta en absoluto desayunar con galletas. Ya son las 6:30 am, hora de bañarse, voy al closet y elijo la ropa que voy a colocarme, voy al patio y cojo la toalla, me dirijo al baño, me desvisto, abro la cortina y entro, dirijo mi mano a la llave de la ducha, la giro hacia la izquierda para que el agua sea liberada, alcanzo la jabonera, la abro y saco el jabón, me enjabono, me enjuago, cojo la toalla para secarme y salgo del baño, me dirijo al cuarto. Allí me termino de secar, me hecho el talco, el desodorante, la loción, cojo los bóxer y me los coloco, luego las medias, la camisa, el jean, y los zapatos, miro el reloj ya son las 7:10, busco en el curto mis llaves y el celular, los coloco en los bolsillos, salgo del cuarto y busco mi maleta, me despido de todos en la casa. Hasta no cruzar del todo por la puerta esos tres enanos no dejan de seguirme, antes de cerrar les digo: -¡juiciosos!.

Ya terminé la última clase del día, son las 5:00 pm, y la tienda donde compro el cuido la cierran a las 6:00 pm, debo darme prisa, camino rápido hacia la portería de la universidad, salgo por ésta, y luego me dirijo al puente peatonal que está justo al frente y lo cruzo, una vez estoy al otro lado de la calle busco si el bus que debo coger está parqueado, y allí está, voy y compruebo leyendo el nombre y número de ruta, es el circular conozca, saco de mi bolsillo un billete de 2000 para pagar el pasaje, se lo doy al conductor, y espero la devuelta, con la mirada busco un asiento vacío, hay uno en la parte de atrás, al saltar se dijo, voy hasta allá y me siento, la ruta del bus ya la se de memoria, así que solo espero hasta que el bus pase por el lugar más cercano a la tienda, cuando observo que está pronto a pasar por ese lugar me paro, busco el timbre, lo alcanzo y lo oprimo para indicarle al conductor que ahí me bajo yo, luego observo hacia donde debo dirigirme, pero rápido, pronto van a cerrar, llego justo a tiempo, allí ya me conocen, pido un kilo de dog chow, ya saben que siempre pido adulto raza pequeña, pero aun así me cercioro cuando me entregan la bolsa mirando en el interior que las croquetas del cuido si correspondan. Al salir de la tienda camino una cuadra hasta una esquina, miro hacia el final de la cuadra y le pongo la mano al primer taxi desocupado que pasa, este para justo al frente mío, abro la puerta y le indico a donde me dirijo. En menos de 10 minutos ya estoy al frente de mi casa, le pago al taxista, me bajo, busco en mis bolsillos la llave de la casa, doy unos pasos, bajo unas escaleras y llego a la puerta, entro las llaves en la cerradura, doy vuelta y la abro, de inmediato se me abalanzan encima saltando y ladrando, Argos, Sombra y Jota, yo los cargo uno por uno, el escándalo dura varios minutos hasta que se calman.

Ya son las 7:30 pm, de nuevo están inquietos, me fijo en el reloj, voy a la cocina, cojo los tres platos, los lleno cada uno con una tasa, los coloco en el suelo, en el lugar donde siempre comen, y se abalanzan sobre la comida, y se la devoran, toman agua, y se echan a reposar la comida, Jota se me acerca se levanta en dos patas y con sus garritas me jala la mano, pero esta vez para que le acaricie la cabeza.

La Única Cicatriz

Hace algunos años la cicatriz permanece en el lugar más visible de su cuerpo, puede ser porque él ha dejado de crecer, porque es muy reciente, o simplemente  por ser la única, es caprichosa y se niega a dejar su lugar. Todavía recuerda el día en el que una gran comezón recorría por su cuerpo, carcomiéndoselo, dañándolo, alimentándose de él, sin la posibilidad de parar tan terrible sensación. Fue entonces cuando en uno de sus cientos de brazos se posó el más majestuoso y hermoso ser que alguna vez había visto. El visitante luego se posó en su cuerpo y con su pico comenzó a penetrar, arrancándole  pedazos de corteza, luego escarbó aun más adentro, generándole un agudo dolor. De pronto todo se detuvo, la comezón y el dolor desaparecieron, el visitante salió volando con una larva en su boca. Así fue como apareció la cicatriz más notoria de su cuerpo, o mejor aún la única cicatriz.

El Circo

Hoy Ra y Romelio se están preparando como siempre para su acto principal en su pequeño camerino, buscando entre trajes, zapatos, sombreros y adornos. Ra siempre tiene lista su indumentaria y sabe exactamente donde está cada elemento, pero no lo es Romelio que siempre busca con un total esmero para no encontrar nada y desordenarlo todo, como ella ya lo conoce sabe que deben hacerlo con el tiempo suficiente. Mientras que Ra se está vistiendo (cuidando cada detalle), Romelio le ha dicho –Hoy te ves muy hermosa, el traje parece que acariciara las curvas de tu cuerpo y los adornos se difuminan ante tu presencia. Ra sonríe, pero enseguida lo ignora y sigue atenta en terminar la apariencia de su personaje. Cuando están por fin listos salen del camerino. Romelio va tras Ra mientras caminan hacia la carpa del circo, él le dice – Ra te adoro. Luego saca un arma de su bolsillo y le dispara, ella cae al suelo, voltea su cabeza y lo mira mientras agoniza, el se apunta con el arma a su cabeza mientras le dice – Ra ahora somos libres. Antes de que él se dispare ella se despierta, mira a su alrededor, Romelio está sentado a su lado mirándola, el le pregunta -¿has tenido una pesadilla?, parece que todas las noches las tienes, ven levántate, la función debe continuar.

Enlatado

Como muchos él vivía sin forma corpórea dentro de una lata de aerosol de color negro,  no conocía otro mundo, sólo el pequeño espacio confinado por las paredes metálicas. En un constante fluir convivía con otros de los cuales no se podía diferenciar. El tiempo no transcurría para él, pero su espacio se veía sacudido en ocasiones y algunos de sus compañeros desaparecían, en una doloroso separación que dividía sus cuerpos de la masa incorpórea, la angustia no demoraba en propagarse por todo el lugar, si acaso duraba toda la eternidad, si acaso unas milésimas de segundo, no importaba, el tiempo no transcurría, y a la angustia la remplazaba la comodidad de no saber nada, de sentirse parte de ese conjunto frenético de existencia incorpórea. Se podía decir que se había acostumbrado a la continua tortura, solo esperaba que fuera su turno y así fue, en una de esas sacudidas sintió como su cuerpo se separaba en un doloroso jalón que lo impulsaba a una gran velocidad, como ascendía, atravesando un pequeño orificio que volvía su cuerpo en pequeñas partículas que luego fueron a estrellarse en diferentes lugares de una pared, al principio todo era muy confuso, sentía como iba tomando forma hasta que llegó el momento en que todo estaba en calma, sentía como era ahora uno solo, reposando en aquella pared, se había convertido ahora en un dibujo, ahora sentía como su cuerpo había estado desapareciendo a medida que pasaba el tiempo, experimentando la angustia de existir.

La Roja, primera parte

Son las 6 de la mañana y la luz del sol ha comenzando a imponerse, a inundar y recorrer todo el espacio, y aquí entre muchos árboles, hay un árbol, que no tiene nada de especial, excepto que a lo alto, en una de las ramas más jóvenes, que aun está cubierta de espinas, se halla la más grande de las toronjas, cuando la luz del sol la acaricia, su cuerpo redondo toma volumen y pareciera que creciera a cada minuto, un intenso amarillo y un intenso rojo la cubren por completo, brillando como si fuera un sol al atardecer cuando el cielo se tiñe de rojos, así ella anunciara el zumo rojo intenso que alberga en un interior. A diferencia de todas las toronjas ella no nació en un racimo acompañada de más toronjas, o bueno  si lo hizo, pero todas cayeron al suelo cuando tan solo eran unas naranjillas inmaduras de color verde. Aunque en el árbol hay muchas toronjas, todas han crecido en un racimo, y si algo las caracteriza es que solo se sienten en compañía con las compañeras de racimo. La gran toronja siempre se ha sentido solitaria pero desde que nació disfruta de la vista que le ofrece el lugar, no fue hace mucho que brotó de una pequeña flor blaca, quien cerería que tan diminuta frutilla se convertiría en la más orgullosa.

Hoy había sido un día como cualquier, la toronja había divisado a lo lejos a esos seres que constantemente pasaban por el lugar, se quedaban contemplándolas y señalándolas, en algunas ocasiones cuando el día estaba muy caliente las habían refrescado con un agradable chorro de agua. Pero hoy ella había divisado algo que la había estremecido, los seres se estaban acercando a los árboles y con sus manos arrancaban las toronjas de sus racimos, las echaban en recipientes donde se amontonaban una sobre la otra, ningún árbol se salvaba de semejante depredación, y una por una las toronjas más grandes y maduras habían sido sustraídas de sus árboles, poco a poco se acercaban al árbol donde ella se encontraba, no había escape, la vida que hasta ahora había disfrutado en su rama cambiaría par siempre.

Frase 10 veces

Si la luz es la perfección las sombras siempre delatan donde está nuestra mediocridad.

En un espejo no se pueden ocultar ni los pequeños ni los grandes defectos.

Donde más se encuentra hostilidad es cuando dibujas y luego encuentras los malos trazos.

La mala novela de un escritor es la primera que lo va a juzgar.

Hay mayor oponente para un actor que una mala actuación?.

Las huellas que primero intentamos ocultar son las que primero nos van a delatar.

La mala música que sale de mi guitarra tendrá la primera voz disidente en contra de mi canción.

Si necesitas un juez busca entre párrafos lo que has escrito mal.

Quien no juzga su obra no conoce su posible enemigo más cercano.

Cuantos oponentes podré tener en un rollo fotográfico?

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